LAS FÉRULAS

LAS FÉRULAS DE RELAJACIÓN MUSCULAR

 

Existen múltiples y diversas férulas, cada autor preconiza una distinta.

En nuestro medio social, el estrés,  ha hecho famosa la Férula de relajación muscular.

¿Cuándo usarla ?, ¿Cómo tiene que ser?, ¿De qué material?, ¿Quién tiene que hacerla?, ¿Hay que controlarla?… y un sin fin de preguntas hacen que nuestros pacientes tengan muchas dudas razonables.

El fundamento de su utilización es proteger los dientes y la articulación temporo mandibular durante las fases del sueño, y durante los episodios agudos de dolor articular.

 

 

Tiene que ser rígida, dura, con un cierto espesor. Nunca blandas ni acolchadas.

Se fabrican de forma individual, son artesanales, no existen maquinas que las hagan. Se hacen de forma individual, una a una, en resina autopolimerizable, precisando una fase de curado bajo presión.

El dentista diagnostica la patología, decide dónde estará el vector de fuerza, determina las características de cada férula en función de los parámetros medico-biológico, toma las medidas, supervisa su elaboración, ajusta en boca y controla periódicamente.

Se controla de forma periódica y en función de la patología hasta conseguir el efecto deseado durante el primer mes, una vez estabilizado y teniendo en cuenta la clínica y evolución del caso en concreto, se deberá valorar mensualmente, bimensualmente, trimestralmente, semestralmente, o anualmente pero siempre de por vida.

El paciente seguirá estrictamente las indicaciones de su dentista en cuanto a el uso y las citas de control.

El mantenimiento que debemos hacerle a la férula es similar al de cualquier prótesis removible. Una vez retirada de boca la limpiaremos con un detergente neutro ( no usar jabones de tocador, ni geles..,) y un cepillo de uñas o similar, eliminado, de forma meticulosa, cualquier resto de placa, aclararemos con abundante agua, eliminando cualquier vestigio de jabón, secaremos cuidadosamente evitando dejar humedad. Posteriormente la guardaremos en una caja específicamente diseñada.

La férula, como cualquier prótesis, tiene una vida de uso no cuantificable en el tiempo. Está sometida al estrés, caídas que la dañen, desgaste progresivo que ocasionarán la pérdida de la función, obligando a su cambio y a una nueva adaptación.

En nuestra clínica hacemos el diseño directamente en boca y preconizamos el control de por vida.

Todas las visitas están incluidas durante la vida útil de la férula.

 

Dr. Mantecón

Clínica Dental Mantecón y Asociados

Santander

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